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ECLESIAVACANTISMO

ECLESIAVACANTISMO

ENTRE DOS EXTREMOS

Estrechamente vinculada con el sedevacantismo, existe una postura llamada (impropiamente) “eclesiavacantismo”, según la cual esa organización que todo el mundo llama “Iglesia Católica” no es tal, sino que es otra sociedad denominada “iglesia conciliar”, hallándose la Iglesia Católica reducida, en la actualidad, a un pusillux grex (pequeño rebaño) integrado solamente por los tradicionalistas en abierta oposición a la Jerarquía de la “iglesia conciliar”. La “iglesia conciliar” no sólo ocupa la Iglesia Católica, sino que la suplanta. Como los protestantes más radicales, los eclesiavacantistas llegan a identificar “esa organización religiosa mundial dirigida desde el Vaticano” con la Sinagoga de Satanás, la iglesia del Anticristo o la mujer de Apocalipsis 17 y 18.

En el otro extremo (dentro del conjunto de los que pueden ser llamados tradicionalistas) se sitúa Mons. Fellay y los demás acuerdistas de la FSSPX, que rechazan la idea de que la “iglesia conciliar” sea algo más que un mal espíritu en la Iglesia Católica: "hay también todo un organismo y este organismo por un lado debemos confesarlo como santo y por el otro nos escandaliza” (…) La nuestra es la Iglesia católica. No tenemos otra. No hay otra. El buen Dios permite que esté enferma. (…) La enfermedad es la enfermedad, pero esta no es la Iglesia. Ella está en la Iglesia, pero [la Iglesia] sigue siendo lo que es (…) Por supuesto que hay que luchar contra la enfermedad. Pero esta Iglesia enferma es la Iglesia fundada por Nuestro Señor. Es ella la que tiene las promesas de vida eterna. Es ella que tiene las promesas que las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella." (Mons. Fellay, acá). "En la medida en que se produjo un "cambio de orientación” desde el Vaticano II, hablamos de iglesia conciliar. Se quiere designar por ésta, no una cosa o una substancia distinta de otra, sino un nuevo espíritu que se introdujo en el interior de la Iglesia al momento del concilio Vaticano II y que pone obstáculo al fin de la Iglesia, es decir, a la Tradición de su fe y su moral. (...) Por lo tanto no hay dos Iglesias; solamente hay, en el seno de la Iglesia, una tendencia antagónica que combate la Iglesia del interior, que procura neutralizarla en su provecho, impidiendo la realización de su fin." (P. Gleize, acá)

Entre ambas posiciones extremas hay un justo medio: las dos iglesias se encuentran estrechamente entrelazadas, como el trigo y la cizaña del Evangelio. Compartiendo la misma causa material, se distinguen pero no existen separadas. Se puede decir que la “iglesia conciliar” es como un tumor maligno dentro de la Iglesia Católica. En la Jerarquía hay herejes formales y herejes materiales. Los fieles no tradicionalistas son, en general, herejes materiales conducidos al error y mantenidos en el error por los Pastores que profesan, con o sin culpa, los errores conciliares. Esta posición ha sido explicada por los Dominicos de Avrillé en el artículo titulado  “Una Jerarquía para dos iglesias” y por Mons. Tissier de Mallerais en su artículo “¿Existe una Iglesia Conciliar?”.

UN EQUÍVOCO

Los términos que no admiten más que un sentido se denominan unívocos. Lo contrario sucede con los términos no unívocos, que en filosofía se denominan equívocos y análogos. Por ejemplo, la palabra "banco" es equívoca porque puede significar un tipo de asiento, una  mesa de trabajo, una empresa que realiza operaciones financieras, el edificio donde esa empresa funciona, un establecimiento médico de almacenamiento orgánico, un grupo de peces; una elevación de arena o tierra del fondo del mar, de un río o lago, cercana a la superficie; etc.

La expresión “iglesia conciliar” no es unívoca porque admite diversos sentidos:

Según un primer sentido, la "iglesia conciliar" es la organización de la religión conciliar que coexiste con la Iglesia Católica en el mismo sujeto (explicación de los Dominicos de Avrillé y de Mons. Tissier).  La “iglesia conciliar” es la cizaña en el campo de trigo. En esta acepción, se suele hablar de "secta conciliar" como expresión sinónima de "iglesia conciliar".

Conforme a un segundo sentido, la "Iglesia conciliar" es la Iglesia Católica tal y como es actualmente, esto es, decayendo o corrompiéndose (en sus aspectos humanos) por obra de los modernistas que controlan la Iglesia desde el Concilio Vaticano II. La “Iglesia conciliar” es el sembradío de trigo con cizaña. En esta acepción, lo opuesto a “Iglesia conciliar” no es “Iglesia Católica” sino “Iglesia preconciliar”.

Estos dos primeros sentidos de la expresión "iglesia conciliar" no se excluyen recíprocamente, pero sí excluyen a los dos siguientes.

En un tercer sentido, la "iglesia conciliar" es esa sociedad que el común de la gente identifica erradamente con la Iglesia Católica. La sociedad a cuya cabeza actualmente está Francisco y que es conocida en todas partes como "Iglesia Católica", ya no es católica. Ni la Jerarquía ni los feligreses que, por pertenecer a esta organización, se dicen católicos son tales, sino que son herejes conciliares. La verdadera Iglesia Católica existe reducida a dimensiones domésticas e individuales, al estar compuesta solamente por los grupos tradicionalistas separados de Roma, dispersos por el mundo. La “iglesia conciliar” es la cizaña separada del trigo. En esta acepción, se suele hablar de "secta conciliar" como expresión sinónima de "iglesia conciliar". Este tercer sentido excluye a los otros tres, es sostenido por muchos sedevacantistas, e inclina al sedevacantismo y al cisma.

Según un cuarto sentido, la "iglesia conciliar" es únicamente un mal espíritu (liberal y modernista) existente en la Iglesia Católica. La “iglesia conciliar” es un defecto o enfermedad en el trigo. Esto es lo que sostienen Mons. Fellay, el P. Gleize y los acuerdistas en general. Este cuarto sentido excluye a los otros tres.

Cabe notar que, en las acepciones primera y tercera, a la organización o secta conciliar se le llama “iglesia” impropiamente, como cuando hablamos de “iglesia anglicana”, de “iglesia luterana”, etc. En la cuarta acepción, el término "iglesia" también es aplicado de modo analógico.

ECLESIAVACANTISMO Y MAGISTERIO DE LA IGLESIA

¿Hasta dónde puede avanzar la herejía en la Iglesia? ¿Hasta qué grado puede disminuir su visibilidad? ¿Cuáles son los límites precisos del daño que puede recibir la Iglesia en cuanto a las notas de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad? Estas con cuestiones ciertamente arduas.

Ahora bien, los eclesiavacantistas de todos los grados tienen la carga de la prueba en cuanto a que, pese al hecho de que la falsa y herética iglesia conciliar suplanta a la Iglesia Católica en todo el mundo -conforme a lo que ellos nos dicen- y pese a la extrema pequeñez e insignificancia a la que -según ellos- ha quedado reducida ésta; las puertas infernales no han prevalecido, de modo que la Iglesia sigue siendo indefectible, visible, y continúa conservando las notas de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad.

Según los eclesivacantistas más extremos, el triunfo del modernismo desde el Vaticano II, hace que la Iglesia actualmente se encuentre sin Papa, sin Obispos, sin Sacerdotes o con apenas un puñado de ellos no contaminados con los errores modernos, y con el número de sus fieles tan mermado, que no pasaría de algunos cientos o -con suerte- de unos pocos miles. Sin embargo, decir eso equivale a afirmar esto otro: que las puertas del infierno prevalecieron contra la Iglesia, porque, según el Magisterio infalible, la Iglesia Católica no puede decaer hasta un grado tal que llegue a ser un ínfimo remanente de fieles católicos dispersos por el mundo, sin Papa y sin Obispos. En efecto, de conformidad al Concilio Vaticano I, está excluida la posibilidad de que la Iglesia quede reducida hasta tales extremos, pues ese concilio definió que, por institución del mismo Cristo, el Papa tendrá perpetuos sucesores, y que perpetuamente habrá Obispos subordinados a éste:

"Doctrina de la Iglesia.
1) La perennidad del Primado está definida explícita y directamente en el Concilio Vaticano (D 1824s). [D 1825 Canon. Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal... sea anatema. Nota del blog].
2) La perennidad de la Iglesia está definida explícita, pero indirectamente, en el mismo Concilio (D 1821 1824s).
3) La perennidad de la Jerarquía la definió implícitamente el Concilio Vaticano I. En efecto, definió explícitamente la perennidad del Primado (D 1824s). Es así que también definió que es propio del Primado el tener subordinados a él y  gobernar a los Pastores u Obispos de la Iglesia universal (D 1827-1831). Luego siempre habrá Pastores u Obispos subordinados al Primado. Esto mismo se enseña explícitamente en la introducción a la Constitución de la Iglesia (D 1821)." (Sacrae Theologiae Summa, por los Padres de la Compañía de Jesús, B.A.C., 1955, trat. III, "De la Iglesia de Jesucristo", págs. 595-596).

ALGUNAS OBJECIONES

1.- Las palabras de Nuestro Señor en Lc 18, 8: "cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?"  Pues bien: hoy ya prácticamente no queda fe en el mundo. Se calcula que los fieles tradicionalistas son más o menos, el 0,01 % en el total de los fieles católicos. El restante 99,9 % ha perdido la fe al profesar la herejía conciliar, dejando de pertenecer a la verdadera Iglesia. Por eso lo que el común de la gente llama “Iglesia Católica” no es más que una gran secta acatólica, y la verdadera Iglesia sobrevive en los que están fuera de esa “iglesia conciliar”.
Respuesta: Existe una “masa de católicos conciliares por costumbre, conformismo o comodidad, que tienen una pertenencia puramente material a la iglesia conciliar” (Mons. Tissier en Le Sel de la Terre nº 85). Pero para quedar excluido de la Iglesia, no basta la herejía material, sino que la herejía debe ser formal (*). Luego, la inmensa mayoría de los que se dicen católicos, pese a su herejía material, mantienen la fe católica y siguen formando parte de la Iglesia Católica.

2.- El mismo Mons. Tissier dice en ese artículo lo siguiente: “Y junto a esta iglesia conciliar vulgar, ¿qué queda de la iglesia católica? respondemos que, incluso reducida a un número modesto, la parte sana de sus fieles y tal vez a un solo Obispo fiel, como podría ser, según el padre Emmanuel, la iglesia del fin de los tiempos, la iglesia católica sigue siendo la iglesia católica”. Pues bien, ese es el estado de la Iglesia en la actualidad. La Iglesia sigue existiendo sólo en el pusillux grex tradicionalista, no en la estructura oficial o “iglesia conciliar”.
Respuesta: En ese estudio Mons. Tissier sostiene que la iglesia conciliar y la Iglesia Católica coexisten en el mismo sujeto, por eso en la frase citada por el objetante se dice “junto a” (à côté). Nota: el P. Emmanuel, al menos en la obra "El Drama del Fin de los Tiempos", no dice que la Iglesia pudiera llegar a tener, alguna vez, un solo Obispo fiel (ver la cita del Vaticano I, arriba).

3.- Las conocidas palabras del Cardenal Pie (en su Discurso para la Recepción de las Reliquias de San Emiliano, Obispo de Nantes, de 8-11-1859): ..."a medida que el mundo se aproxima de su fin (…) La Iglesia, sociedad sin duda siempre visible, será reducida cada vez más a proporciones individuales y domésticas”. Eso es lo que presenciamos hoy. La verdadera Iglesia es la que se encuentra actualmente reducida a esas proporciones individuales y domésticas, la que está integrada exclusivamente por los tradicionalistas en conflicto con la “iglesia conciliar”, la impostora que aparenta ser la verdadera Iglesia Católica
Respuesta: El Card. Pie habla de un grave retroceso de la Iglesia, no de que habrá una suplantación de la Iglesia Católica por otra organización.

4.- La frase de Nuestra Señora de la Salette: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo”.
Respuesta: 1° Ante todo hay que decir que las revelaciones privadas, en teología,  no se consideran como “lugares teológicos”, esto es, como “fuentes del conocimiento teológico, ya sea para descubrir, ya sea para juzgar de lo hallado, y como categorías de argumentos o domicilios y sedes de los argumentos para probar y refutar” (Sacrae Theologiae Summa, BAC, 1955, Tomo I, pág. 20). 2° Esa frase no está en la redacción original de 1851, por lo que puede tenerse como dudosa (ver acá ). 3° Aunque la frase sea auténtica, la interpretación que hacen de ella los eclesiavacantistas no es la única concebible (ver también acá ). 4° La Santa Sede no puede desviarse tanto como para que llegue a ser, alguna vez, la sede del Anticristo (ver arriba las citas del Magisterio Infalible del Concilio Vaticano I).

5.- Las palabras del Exorcismo de León XIII: “Donde la Sede de San Pedro y Cátedra de la Verdad y la Luz para las naciones está establecida, pusieron el trono de su abominación y de su impiedad, para que golpeado el Pastor, puedan dispersar la grey”.
Respuesta: De esas palabras no se puede inferir que ese trono haya suplantado a la Santa Sede.

6.- “La religión del concilio Vaticano II es una religión específicamente distinta e incluso opuesta a la religión católica.  Es imposible que la religión conciliar esté dentro de la Iglesia Católica, es imposible que ambas religiones subsistan juntas en un mismo sujeto, en una misma organización. Luego, la “iglesia conciliar” y la Iglesia Católica existen separadas.” 
Respuesta: 1° El error de este razonamiento está en tomar como equivalentes o sinónimos los términos religión e iglesia (ambos, además, no unívocos). En sentido muy amplio, “iglesia” es la organización de los hombres que profesan alguna de las “religiones cristianas”. Ahora bien, se puede profesar la falsa religión conciliar sin culpa, incurriendo en herejía sólo material, y dado que los bautizados que incurren en herejía únicamente material no dejan de pertenecer a la Iglesia, se puede profesar la religión conciliar sin dejar de ser católico; estando, de este modo, “la religión conciliar dentro de la Iglesia católica”. 2° Además, San Pio X, calificó a los modernistas de “organización clandestina” (Mot. Propr. Sacrorum Antistitum, 1-9-1910) que se oculta “en el seno y gremio mismo de la Iglesia” (Encícl. Pascendi, 8-9-1907).
7.- Objeción desde el extremo opuesto: "Si sigo con su lógica, debo concluir que la Iglesia conciliar existe como una secta cismática, formalmente otra que la Iglesia católica. Por lo tanto: todos sus miembros son, a lo menos, materialmente cismáticos, comprendiendo a todos los ralliés; ellos están fuera de la Iglesia; no podemos darle los sacramentos a menos que hayan abjurado públicamente; los papas conciliares son antipapas"... (P. Gleize en entrevista publicada por DICI el 7-6-13).
 Respuesta: 1° Que la Iglesia conciliar exista como una secta cismática, formalmente otra que la Iglesia católica, no impide que coexista con ésta en el mismo sujeto, que las dos tengan la misma causa material. 2° El católico que se hace materialmente cismático, no queda, por eso, fuera de la Iglesia, sino que para ello es necesario que incurra en cisma formal.

8.- Estas palabras de Mons. Lefebvre: “De ahora en adelante, es a la iglesia conciliar a quien hay que obedecer y ser fiel, ya no a la Iglesia Católica. (…) Nosotros estamos suspendidos a divinis por la iglesia conciliar, y para la iglesia conciliar, de la cual nosotros no queremos formar parte. Esta iglesia conciliar es una iglesia cismática, porque ella rompe con la Iglesia católica de siempre. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus nuevas instituciones, su nuevo culto (…) La iglesia que afirma semejantes errores, es a la vez cismática y herética. Esta iglesia conciliar no es, por lo tanto, católica. En la medida en que el papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva iglesia, ellos se separan de la Iglesia católica. La iglesia de hoy no es la verdadera Iglesia más que en la medida que ella continúe en unidad con la Iglesia de ayer y de siempre”. (Carta de Mons. Lefebvre en Le Sel de la Terre 36).                                      
Respuesta: Dice Mons. Tissier en Le Sel de la Terre nº 85 que Mons. Lefebvre “parece admitir la transmutación de la Iglesia católica en la iglesia conciliar. (…) El texto de Monseñor Lefebvre debe ser entendido con esta precisión: es en la medida que los conciliares se adhieren exclusivamente a los fines profanadores mencionados, que ellos salen de la Iglesia católica. Y de esta medida, nosotros no somos jueces.”
9.- Las palabras de Mons. Lefebvre en la famosa Declaración del 21 de noviembre de 1974:“Nos adherimos de todo corazón, con toda el alma a la Roma católica, guardiana de la Fe católica y de las tradiciones necesarias para el mantenimiento de esa Fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad. En cambio, nos negamos (como nos hemos negado siempre) a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante, que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II, y después del Concilio, en todas la reformas que de él surgieron.” Luego, hay dos Romas, la Iglesia Católica y la “iglesia conciliar”, y  existen separadas.
Respuesta: Mons. Lefebvre distingue ambas Ramas o iglesias, pero no las considera comoexistiendo separadas la una de la otra. Por eso dice más adelante en la misma declaración, que “ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada Jerarquía, puede obligarnos a abandonar o disminuir nuestra Fe católica”. En estas palabras hay un reconocimiento de la autoridad de la Jerarquía oficial. Y agrega: “¿No es eso lo que hoy en día nos repite el Santo Padre? Y si manifestase cierta contradicción en sus palabras y en sus actos así como en los actos de los dicasterios, entonces optamos por lo que siempre se ha enseñado y hacemos oídos sordos a las novedades destructoras de la Iglesia (…) proseguimos nuestra obra (…) persuadidos de que podemos rendir mejor servicio a la Santa Iglesia Católica, al Sumo Pontífice y a las generaciones futuras.” Reconoce acá al Papa en cuanto tal y a los dicasterios romanos como formando parte de la Iglesia.

10.-  Estas otras palabras de Mons. Lefebvre: “Yo digo: Roma ha perdido la fe, queridos amigos. Roma está en la apostasía.  ¡No estoy hablando palabras vacías! ¡Esa es la verdad! ¡Roma está en la apostasía! Ya no podemos tener confianza en esa gente. ¡Ellos abandonaron la Iglesia! ¡Ellos abandonaron la Iglesia! Es cierto, cierto. No podemos entendernos. Es eso, les aseguro, es la síntesis. No podemos seguir a esa gente. Verdaderamente  nos enfrentamos a gente que ya no tiene el espíritu católico, que ya no tienen el espíritu católico. Es la abominación, verdaderamente la abominación. Podemos decir que estas personas que ocupan Roma actualmente son anticristos.” (Conferencia en Ecône, 4-9-1987).
Respuesta: Si Mons. Lefebvre realmente hubiera juzgado que Roma se encuentra fuera de la Iglesia, ni habría firmado el protocolo de acuerdo con Roma ocho meses después (mayo de 1988), ni habría dicho, al poco tiempo, estas otras palabras, entre muchos otros ejemplos posibles: (…) “suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones.” (…) (Fideliter n° 66, 1988).  “Durante los últimos contactos que tuve en Roma, varias veces quise sondear sus intenciones, medir si verdaderamente había un cambio verdadero. (…) Si fui a discutir en Roma es porque yo quería ver si podía llegar a un acuerdo con las autoridades de la Iglesia” (…). (Fideliter 68, 1989).

11.- Lo dicho por Mons. Lefebvre en el retiro de 9-9-1989: “Creo que es necesario convencerse de esto: ustedes representan de verdad la Iglesia Católica. No que no haya Iglesia fuera de nosotros; no se trata de eso. Pero este último tiempo, se nos ha dicho que era necesario que la Tradición entrase en la Iglesia visible. Pienso que se comete allí un error muy, muy grave. ¿Dónde está la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: es una, santa, católica y apostólica. Les pregunto: ¿dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están más en la Iglesia oficial (no se trata de la Iglesia visible, se trata de la Iglesia oficial) o en nosotros, en lo que representamos, lo que somos? Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe, que desapareció de la Iglesia oficial.(…) ¿Dónde está la unidad de la fe en Roma? ¿Dónde está la unidad de la fe en el mundo? Está en nosotros, quienes la conservamos. (…) Ahora bien, esta unidad de la fe en todo el mundo no existe ya, no hay pues más de catolicidad prácticamente. (…) No hay más catolicidad. ¿La apostolicidad? Rompieron con el pasado. Si hicieron algo bien, es eso. (…) La apostolicidad: nosotros estamos unidos a los Apóstoles por la autoridad. (…) En cuanto a la apostolicidad de la fe, creemos la misma fe que los Apóstoles. No cambiamos nada y no queremos cambiar nada. Y luego, la santidad. (…) Todo eso pone de manifiesto que somos nosotros quienes tenemos las notas de la Iglesia visible. Si hay aún una visibilidad de la Iglesia hoy, es gracias a ustedes.Estas señales no se encuentran ya en los otros. No hay ya en ellos la unidad de la fe; ahora bien es la fe la que es la base de toda visibilidad de la Iglesia. (…) Es la Iglesia oficial la que nos rechaza; pero no somos nosotros quienes rechazamos la Iglesia, bien lejos de eso. Al contrario, siempre estamos unidos a la Iglesia Romana e incluso al Papa por supuesto, al sucesor de Pedro (…)”. (Retiro Sacerdotal en Ecône, 9-9-1988, Fideliter 66). Luego, si las notas no existen más en lo que la gente llama “Iglesia Católica”, la cual, en realidad, es la “iglesia conciliar” impostora; y sí existen esas notas en nosotros los tradicionalistas; resulta que esa supuesta “Iglesia Católica” no es tal, y que nosotros los tradicionalistas somos la verdadera Iglesia Católica.
Respuesta: 1° Mons. Lefebvre también dice ahí: “No que no haya Iglesia fuera de nosotros”. Es decir, las notas subsisten fuera del tradicionalismo. ¿Dónde? En la estructura oficial -¿dónde si no?- aunque muy disminuidas por causa del modernismo. 2° Dice también: (las notas de la Iglesia) “Están ¿más en la Iglesia oficial o en nosotros (…)? La pregunta es un reconocimiento de que las notas están en la Iglesia oficial y en nosotros, aunque de modo desigual: menos la Iglesia oficial y más en nosotros. 3° Y por eso hacia el final agrega: “Es la Iglesia oficial la que nos rechaza; pero no somos nosotros quienes rechazamos la Iglesia, bien lejos de eso. Al contrario, siempre estamos unidos a la Iglesia Romana e incluso al Papa por supuesto, al sucesor de Pedro”.

12.- Otras citas de Mons. Lefebvre que algunos interpretan en sentido eclesiavacantista:

a) “Que no se equivoquen, no se trata de un desacuerdo entre Monseñor Lefebvre y el Papa Pablo VI. Se trata de la incompatibilidad radical entre la Iglesia Católica y la Iglesia conciliar, representando la misa de Pablo VI el símbolo y el programa de la Iglesia conciliar.” (Nota preliminar de Mons. Lefebvre, 12-7-1976).

b) “Todos aquellos que cooperan a la aplicación de esta alteración, los que aceptan y se adhieren a esta nueva iglesia conciliar como la designó Su Excelencia Monseñor Benelli en la carta que me dirigió en nombre del Santo Padre, el 25 de junio pasado, entran en cisma.”(Declaración a Le Figaro, 4-8-1976).

c) “Debemos reunirnos en todas partes donde haya grupos de cristianos que todavía creen en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, en su realeza, y que tienen el amor en su corazón, el amor que la Santísima Virgen tiene por su Hijo Jesús. Pues bien, aquellos que tienen este amor, son ellos los que son la Iglesia. Son ellos. No son los que destruyen el reino de Nuestro Señor. ¡Esto hay que decirlo abiertamente! Somos nosotros quienes somos la Iglesia católica. Son ellos los que se separan de la Iglesia católica. No somos nosotros los que hacemos cisma.” (Homilía en Ecône, 28-8-1976).

d) “Yo creo que nosotros estamos en la Iglesia, y que nosotros somos los que estamos en la Iglesia y que somos los verdaderos hijos de la Iglesia; y que los otros no lo son. Ellos no lo son porque el liberalismo no es hijo de la Iglesia, el liberalismo está contra la iglesia, el liberalismo es la destrucción de la Iglesia. En este sentido ellos no pueden decirse hijos de la Iglesia. Nosotros podemos decirnos hijos de la Iglesia porque continuamos la doctrina de la Iglesia, nosotros mantenemos toda la verdad de la Iglesia, integralmente, tal como la Iglesia la enseñó siempre” (Conferencia en Ecône, 21-12-1984).

e) “El cardenal Ratzinger se esfuerza una vez más en dogmatizar el Vaticano II. Nos enfrentamos a personas que no tienen ninguna noción de la Verdad. Estaremos cada vez más forzados a actuar considerando esta nueva iglesia conciliar como ya no católica.” (Carta a Jean Madiran, 29-1-1986).

f) “Son ellos que hacen otra iglesia. (…) El cardenal nos lo ha recordado no sé cuántas veces: ¡No hay más que una Iglesia!... ¡No es necesario hacer una Iglesia paralela! Entonces esta iglesia, evidentemente, es la iglesia del concilio. (…) Entonces son ellos que hacen una iglesia paralela, no nosotros”. (Conferencia en Ecône, 9-6-1988).

g) “Evidentemente nosotros estamos contra la iglesia conciliar que es prácticamente cismática, incluso si ellos no lo aceptan. En la práctica, es una iglesia virtualmente excomulgada, porque es una iglesia modernista.” (Fideliter 70, 1989).

h)  “Meterse al interior de la Iglesia ¿qué quiere decir? Y por principio, ¿de qué Iglesia hablamos? Si es de la Iglesia conciliar, haría falta que nosotros, que hemos luchado contra ella durante veinte años porque queremos a la Iglesia Católica, entremos en esta iglesia conciliar supuestamente para volverla católica. Es una ilusión total. (…) Fideliter. ¿No teme que a la larga y cuando Dios le haya llamado a Sí, poco a poco la separación se acentúe y que se tenga la impresión de una Iglesia paralela a lo que algunos llaman la “Iglesia visible”?Monseñor. Esta historia de la Iglesia visible de Dom Gérard y M. Madiran es infantil. Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible para designar a la Iglesia conciliar por oposición a la Iglesia católica que intentamos representar y continuar. Yo no digo que somos la Iglesia católica. No lo he dicho nunca. Nadie puede reprocharme de haber querido nunca considerarme un papa. Pero representamos verdaderamente a la Iglesia católica tal como era en todo tiempo puesto que continuamos lo que ella siempre ha hecho. Somos nosotros los que posemos las notas de la Iglesia visible: la unidad, catolicidad, apostolicidad, santidad. Es esto lo que constituye la Iglesia visible.” (Fideliter 70, 1989).

i) Este concilio representa, tanto a los ojos de las autoridades romanas como a los nuestros, una nueva iglesia que ellos llaman “la iglesia conciliar”. (…) Todos lo que cooperan en la aplicación de esta alteración, aceptan y se adhieren a esta nueva iglesia conciliar (…) entran en el cisma. ("Un Obispo Habla", págs. 97 y 98).

Respuesta: el pensamiento de Mons. Lefebvre acerca de la Iglesia está expresado en términos muy precisos en su último libro, “Itinerario Espiritual” (1990). Cita esclarecedora del capítulo 8, “La Iglesia”: “Así como el Israel del Antiguo Testamento tuvo una historia muy turbulenta por sus continuas infidelidades con Dios, muchas veces debidas a sus jefes y a sus levitas, así también la Iglesia militante en este mundo conoce sin cesar períodos de pruebas por causa de la infidelidad de sus clérigos, por sus compromisos con el mundo. Cuanto de más arriba vienen los escándalos, tantos más desastres provocan. Cierto es que la Iglesia en sí misma conserva toda su santidad y sus fuentes de santificación, pero la ocupación de sus instituciones por papas infieles, y por obispos apóstatas, arruina la fe de los clérigos y de los fieles, esteriliza los instrumentos de la gracia, favorece los asaltos de todas las potencias del Infierno, que parecen triunfar. Esta apostasía convierte a estos miembros en adúlteros, en cismáticos opuestos a toda tradición, en ruptura con el pasado de la Iglesia y, por lo tanto, con la Iglesia de hoy, en la medida en que permanece fiel a la Iglesia de Nuestro Señor. (…) Cuanto más ultrajada está la Iglesia, tanto más debemos aferrarnos a Ella, en cuerpo y alma, y esforzarnos por defenderla y asegurarle su continuidad, valiéndonos de sus tesoros de santidad para reconstruir la Cristiandad”. 
Un Sacerdote de la SAJM
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(*): "Bien se puede decir que es sentencia unánime entre los católicos, que los herejes formales y manifiestos no son miembros del cuerpo de la Iglesia." (Sacrae Theologiae Summa, B.A.C., 1955, Trat. III, "De la Iglesia de Jesucristo", p. 847.). "Aun cuando los públicos apóstatas y herejes, los cismáticos y los «excommunicati vitandi», quedan fuera de la organización jurídica de la Iglesia, con todo, su relación con ella es esencialmente distinta que la de los que no han recibido el bautismo. Como el carácter bautismal, que obra la incorporación a la Iglesia, es indestructible, el bautizado, por más que cese de ser miembro de la Iglesia, no queda completamente fuera de ella de suerte que quede roto todo vínculo con la misma. Quedan en pie los deberes que se derivan de la recepción del bautismo, aun cuando se halla perdido por castigo el uso de los derechos que este sacramento confiere. Por eso, la Iglesia reclama el ejercicio de su jurisdicción aun sobre los bautizados que se han separado de ella." (Ludwig Ott, Manual de Teología Dogmática, Herder, Barcelona, 1966, p. 467).